jueves, 26 de julio de 2012

"Sospecha mortal" (1990).


-- "Internal Affairs" (título original en inglés), "Asuntos sucios" (título en España). Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Mike Figgis.
-- Actuación: Richard Gere, Andy Garcia, Laurie Metcalf, Nancy Travis, Richard Bradford, William Baldwin, Michael Beach, Katherine Borowitz, Faye Grant, John Kapelos, Xander Berkeley, John Capodice, Victoria Dillard, Pamella D'Pella, Susan Forristal.
-- Guión: Henry Bean.
-- Banda Sonora: Brian Banks, Mike Figgis, Anthony Marinelli.

-- "Sospecha mortal" en IMDb.
-- "Sospecha mortal" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo de polis se mete a una casa de ésas de suburbio pobre, y algo sale mal: el poli nigga le pega un tiro a un sospechoso que parecía iba a sacar un arma. Oh-shit-oh-shit-oh-shit... Pero don't worry baby, suave Richard Gere está aquí, y le planta una navaja al otro para que parezca legítima defensa la cosa, con un todos hemos pasao por esto macho no te angusties, be cool. Establecido que tenemos polis corruptos, pasamos al otro lado del conflicto, que es AI. No Artificial Intelligence por supuesto, que hablamos de yanketas aquí, sino de Asuntos Internos, los polis de los polis. Con Andy García de chupiagente. ¿Su trabajo? Limpiar la poli de polis corruptos, claro. Vienen luego unas escenas para mostrarnos que cada uno de los polis tiene vida familiar, para establecer cómo el conflicto posterior va a afectar pues-eso, su vida familiar pues. El punto de fricción estalla cuando uno de los subordinados de Richard Gere es puesto en la picota por varias denuncias por brutalidad policíaca. Y como esto es una peli yanketa y no Chile, resulta que los cargos de brutalidad policíaca son SERIOS, e incluso pueden costarle EL PUESTO a la manzana podrida. Figúrense si aquí en Chile sacaran de su puesto a cada agente de la ley y el orden propasándose con los periodistas o los estudiantes o los mapuches... En fin, el caso es que AI, o sea Andy García, empieza a presionar y presionar, mientras que el poli presionado está que se quiebra, porque es medio tontorrón (William Baldwin, por más señas), y parece que a su esposa se la está comiendo otro. La guerra entre Richard Gere y Andy García por ver quién la tiene más larga ha comenzado, y pronto cobrará bajas no sólo en el duelo profesional, sino también en la vida personal...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1990, el año de cambio de décadas. Se iba una década maniquea en que estaban los buenos muy buenos (tanto en versión "Rocky IV" te-vamoh-partih-too-la-jeta a los rusos, como en versión yeberrde Madonna "Y quién es esa chica") versus los malos muy malos. Figúrense cuánta maldad destiló la década, que fue la época en donde Yimi Chuágar tuvo que implorar públicamente perdón con aquello de "I have sinned against You, My Lord" por andar de putas entre teleprédica y teleprédica... y después llegaron los tranquilos y suaves '90s en que ganaron los buenos (América, Libre Mercado, Bildelberg) y perdieron los malos (los commies, economía del bienestar, valores sociales). Esta peli es un poco como eso. Al principio hay harta corrupción, al último es una batallita entre el bueno y el villano. Más en concordia con el espíritu de su propio tiempo, imposible.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Déjenme exponerlo de esta manera. Esta peli tiene partida de Indianápolis 500, y llegada de silla de ruedas de asilo geriátrico. Bueno, quizás estoy exagerando un poco, como suele ser mi sardónica costumbre, pero más o menos el concepto es ése. La cosa parte interesante presentándonos varios elementos y personajes que irán a parar al gran tablero de ajedrez que será el escenario del duelo entre el poli corrupto y el poli bueno que lo perseguirá. Este tratamiento le añadirá un nivel de complejidad que no tendrá nada que envidiarle a cualquier buena cinta noir o neonoir, a cuyo género podría adscribirse si la peli fuera un poco más stylish. Podría haber sido así una potente denuncia sobre la corrupción policíaca. Pensemos en las posibilidades: "Policía corrupto", "Serpico", "Magnum 44"... En suma, la idea de que la corrupción no es un problema del bien contra el mal, sino un conflicto de intereses en donde todos los atrapados en la red tienen algo que ganar o algo que perder siguiendo la ley o saltándosela. Con ese guión, la peli se rodaba sola. Pero luego... luego viene el trágico reino de las posibilidades desperdiciadas. Porque el guionista, parece que medio puesto contra la esquina dentro de su propio esquema, no encuentra mejor manera de resolverlo que transformarlo en "es personal". Con lo que cualquier esfuerzo por plasmar la realidad de la corrupción policíaca que la peli hubiera podido tener en primer lugar, y de manera tan magnífica, acaba yéndose por el caño y se transforma en... bueno, en otra del bueno contra el villano. Y ya promediando el final, el guionista no encuentra mejor manera de precipitarlo que hacer concurrir un evento aislado del resto de la peli, lo que desatará por supuesto el consabido duelo final en que, bueno, es más personal que nunca. Buff. Con esto no quiero decir que sea mala. Como thriller funciona, a lo menos porque mantiene la atención. Es sólo que uno se conforma toda la vida con pelis más o menos entretenidillas porque, bueno, qué más le vamos a pedir a Hollywood, si queremos a Hollywood como a ese hermano tonto que queremos como es con sus defectos y con sus defectos, y de pronto cuando viene una que podría romperla y ser más profunda e incisiva que el promedio, sorpresa, terminamos en el mismo planteamiento formulaico de siempre. En fin...

-- Richard Gere. Recordemos: venía de ser hot en "Gigoló americano" y "Reto al destino", para hundirse en cosas como "El Rey David", y estaba a un palmo de resucitar con "Mujer bonita", en lo que sería su racha de mejor exposición, que no necesariamente de mejor calidad ("Deseo y decepción", "Sommersby: El regreso de un extraño", "Entre dos amores", "Lancelot: El primer caballero"). En medio de todos estos personajes o héroes conflictuados o héroes a secas, aparece interpretando al villano. Y sorpresa, es un gran villano. La clava en el rol. Lo ves, y sabes que es un cabrón joputa el muy jodío. Al principio su personaje es ambiguo: aparece como un buen compañero y un poli que, bueno, a veces hay que saltarse las reglas si quieres obtener resultados. Pero después vamos viéndolo de cuerpo entero, la clase de monstruo sociópata que es. Y está espectacular. Si es cierto eso de que el tamaño de una peli se mide por el tamaño de su villano principal, entonces esta peli se redime de un guión bastante irregularcillo gracias a su interpretación como cabrón malparido. Si hay una razón por la cual ver esta peli, probablemente sea ésta. Salvo que seas una mojabragas por Richard Gere (alguna las había, y deben quedar por ahí dando vueltas mientras el sr. Gere marcha recto hacia la 3a edad), en cuyo caso verlo de villano... bueno, quizás también. Y es que uno nunca sabe con quién trata.

IDEAL PARA: Fanáticos de Richard Gere, y del thriller en general.

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